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Redadas y detenciones en Canadá: la persecución contra Cannabis Culture

Los activistas Marc y Jodie Emery, creadores de la conocida revista ‘Cannabis Culture’ y con decenas de dispensarios distribuidos por Canadá, han sido detenidos acusados de tráfico de drogas. Tras su arresto y las redadas en varios de sus locales, la pareja se ha desvinculado de su negocio y aseguran que no han hecho nada fuera de lo legal, por lo que seguirán luchando a favor del cannabis en el país. Por el momento, en Canadá solo se permite la distribución de marihuana bajo receta médica y así seguirá hasta que no se apruebe el uso recreativo, que cada día parece más lejano.

Parecía que el 2017 iba a ser para Canadá el año de la liberalización del cannabis recreativo, pero, según avanzan las informaciones, parece que será todo lo contrario. Comenzamos el año sabiendo que la nueva regulación prometida por el primer ministro Justin Trudeau para legalizar la marihuana con fines de ocio tendría que esperar para hacerse efectiva. Se apuntaba que los retrasos eran de tipo práctico, pero los últimos acontecimientos ocurridos en el país hacen presagiar que no va a ser un camino de rosas para los defensores del cannabis, como es el caso de Marc y Jodie Emery, conocidos como ‘el príncipe y la princesa del cannabis’.

Ambos fueron arrestados el pasado mes de marzo acusados de una serie de delitos, que incluían el tráfico de drogas, junto a otros tres socios de su marca Cannabis Culture, conocida por su popular revista y medio de comunicación ‘online’, así como por su cadena de cerca de 20 dispensarios de marihuana repartidos por todo Canadá.

Según informaron varios medios de comunicación, la policía les detuvo en el aeropuerto internacional de Pearson cuando se disponían a coger un vuelo rumbo a Barcelona para participar en la feria del cannabis Spannabis, celebrada del 10 al 12 de marzo. Su arresto permitió registrar sus viviendas en Ontario y Vancouver, donde tenían sus lugares de cultivo, a la vez que se hicieron redadas en cinco locales de Cannabis Culture en Toronto, uno en Hamilton y otro en Vancouver.

Tras pasar dos noches en los calabozos, fueron liberados con la orden de desvincularse por completo del negocio y la prohibición de realizar cualquier actividad relacionada con el cannabis. Así, a los días siguientes Emery eliminó su nombre de las cuentas bancarias para poner fin a su vínculo con la dirección de la empresa y vendió todos los dispensarios a los empleados.

Sin embargo, esta no ha sido la única actuación contra Cannabis Culture. A finales de marzo, la policía de Toronto registró dos dispensarios de cannabis que habían pertenecido a la marca y ahora son propiedad del personal. Desde entonces las redadas no han cesado, ya que Jodie Emery ha denunciado a través de su perfil en Twitter que la policía de Toronto ha vuelto a entrar al dispensario de 461 Church Street, un local que, según ella misma dice, cuenta con un gran apoyo y sin ninguna queja.

¿Una caza de brujas hacia el activismo canadiense?

Según aseguró el matrimonio en una reciente entrevista, ambos sabían que la policía los estaba investigando y que la detención podía ser inminente. “Han estado planeando esto durante nueve meses, gastando millones y millones de dólares, usando cientos y cientos de oficiales en medio de una crisis de opioides que está matando a cientos de personas en esta provincia”, sentenció Marc.

Y es que una emergencia pública se ha declarado en el estado de la Columbia Británica, donde los usuarios de opiáceos están muriendo en números sin precedentes: con una población de apenas 4,6 millones, en 2016 hubo más de 900 muertes por fentanilo, un opiáceo sintético. Aseguran que el Gobierno federal de Canadá les está enviando un mensaje muy claro para que se desvinculen totalmente de la venta y distribución de marihuana y puedan ser ellos quienes controlen de manera oficial el mercado.

Sin embargo, no es la primera vez que Marc Emery tiene problemas con la justicia. Ha sido detenido 30 veces y cumplió cinco años en prisiones de Estados Unidos por vender semillas de marihuana al sur de la frontera. En esta ocasión, el activista se enfrenta a 15 cargos, entre los que se encuentran conspiración para cometer un delito, posesión de drogas para traficar y, directamente, tráfico de drogas. “He sido exiliado y maltratado por mi propio Gobierno en todos los niveles . Estoy acostumbrado al maltrato y soy famoso por eso”, aseguró Marc.

Por su parte, Jodie Emery también ha sido acusada de cinco cargos similares. “Estoy bastante preocupada, porque somos inocentes hasta que se demuestre nuestra culpabilidad”, aseguraba Jodie, a la vez que destacaba la importancia de Cannabis Culture. “No es solo una revista ni una tienda, es mucho más, es un movimiento y ya no podemos participar en él”, explica.

Cannabis Culture es probablemente una de las marcas vinculadas a la marihuana más conocidas del mundo. Comenzó en 1994 dando nombre a una tienda y a una revista y en la actualidad contaba con un club de fumadores, varios dispensarios de cannabis y un gran movimiento con más de 2 millones de fans en Facebook. Hoy toda su actividad ha cesado.

La respuesta de las autoridades

En Canadá la venta de cannabis sin receta médica sigue siendo ilegal. “Hemos estado aplicando la ley, que es absolutamente clara en que los dispensarios son ilegales”, explicó Mark Pugash, portavoz de la Policía de Toronto. A pesar de ello, en los últimos dos años han proliferado este tipo de establecimientos y algunos municipios del distrito regional del Gran Vancouver se están movilizando para obtener licencias.

En el año 2012, bajo el gobierno conservador de Stephen Harper, había 40.000 canadienses cultivando cannabis en casa. Muchos de estos growers domésticos ahora son los que nutren de cannabis la oferta de estos dispensarios. Sin embargo, por el momento, solo los pacientes registrados en el Sistema de Salud de Canadá, unos 130.000, pueden conseguir marihuana medicinal de 40 productores con licencia en el país.

Ante estos últimos acontecimientos, la ministra de Salud, Jane Philpott, ha asegurado que el Gobierno federal sigue comprometido con la legalización del cannabis recreativo, aunque también advirtió que será un proceso largo, porque debe pasar un control parlamentario y regulatorio. “Tiene que ser debidamente sopesado por la Cámara de los Comunes y, en última instancia, el Senado también. Esto es algo que tiene que hacerse correctamente”, explicó Philpott.

Por su parte, los defensores del cannabis denuncian que la ley actual debe cambiar. “La ley es injusta. Cuando la ley es incorrecta hay muchas cuestiones sociales donde la desobediencia civil puede ayudar a cambiarla”, apunta Jodie Emery. Incluso denuncia que los avances se han conseguido porque los dispensarios y los pacientes infringen la ley y cuando acuden a los tribunales al final ganan.

En medio de este panorama, el matrimonio Emery espera al próximo 21 de abril cuando tendrá que comparecer ante la corte de Toronto para defenderse de sus acusaciones. Si resultan condenados, será entonces el momento de cuestionarse si la situación de la legalización del cannabis en Canadá tiene visos de futuro.

Fuente Dinafem

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