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Diez cosas que vuelven a convertir a los pacientes de cannabis en delincuentes

Dado que el uso de cannabis como medicación por y para los pacientes se legalizó en Alemania adoptando medidas legales, la gente que posee un “Certificado de Exención para el Tratamiento por Cuenta Propia con Cogollos de Cannabis Medicinal, Bajo Supervisión Médica” no debería preocuparse más por tener problemas con la ley por esta planta prohibida. Pero…

Pero como al cannabis se le aplican regulaciones completamente diferentes de las que se aplican a las drogas tradicionales, incluso los pacientes de cannabis legal pueden convertirse antes o después en delincuentes. Además, sólo tienen que violar una de las muchas normas absurdas establecidas para la manipulación de los cogollos de cannabis medicinal para ser procesados. No todas las infracciones relativas al cannabis medicinal que aparecen a continuación están prohibidas en otros países, pero la mayoría de estas restricciones también se aplican a los pacientes de cannabis canadienses, holandeses o checos.

Cultivar una o más plantas de cannabis tú mismo

Con la excepción de Canadá, hasta el momento ningún país con un programa de cannabis medicinal ha logrado conceder oficialmente licencias de cultivo de la propia medicina para complementar el costoso cuidado regular de los pacientes, sino que en el mejor de los casos tolera medidas como las cinco plantas por persona permitida en la República Checa. Como las compañías de seguros sanitarios de cualquier país del mundo casi nunca cubren los costes del cannabis medicinal, la atención médica satisfactoria con cogollos de cannabis medicinal suele ser cuestión del saldo en la cuenta bancaria de cada individuo. Pero no debería serlo. Un gramo de cannabis de la farmacia cuesta 15 euros, y un gramo de medicina cultivada por uno mismo cuesta alrededor de una décima parte de esta cantidad.

En Alemania, hace poco, un paciente ha sido condenado a tres años de prisión condicional por poseer 65 gramos de cogollos de cannabis que había cultivado él mismo. Si la misma hierba hubiese procedido de la farmacia, habría sido legal, aunque objeto de una multa considerable.

Compartir un porro o un cogollo con otros pacientes

Constituiría distribución de estupefacientes y, por lo tanto, es motivo de una investigación preliminar y una revocación del certificado de exención. Evidentemente, a los pacientes se les prohíbe pasar sus porros a los consumidores recreativos, pero está estrictamente prohibido incluso entre ellos mismos. Si un paciente se ha dejado su medicación en casa, no se le permite consumir ningún otro cannabis, ni siquiera si es legal, sino que tiene que volver a casa con su botecito para coger su medicación de la caja fuerte.

El simple hecho de tirar el cannabis pasado

Si te sobra cannabis, porque tu tratamiento ha terminado o no puedes utilizarlo todo antes de la fecha de caducidad, sencillamente no puedes dárselo a otros pacientes necesitados ni tirarlo. Hay que guardar registros de todo con precisión y enviarlos al Instituto Federal de Medicamentos y Dispositivos Médicos. En Canadá, funciona de una manera más pragmática. Health Canada, la autoridad responsable, ha recomendado mezclar los residuos de cannabis con agua más arena para gatos, para que poder tirarla en su totalidad en la basura de casa. Así que uno no puede utilizar cannabis sin hacer las cosas al pie de la letra.

Tener niños cerca

El Instituto Federal de Medicamentos y Dispositivos Médicos ordena a los pacientes que poseen certificados de exención que no consuman cannabis delante de los niños. De hecho, los pacientes que además son padres tienen que asegurarse de que sus hijos no inhalen cannabis de forma pasiva. Sin embargo, “no delante de los niños” también significa que cuando un paciente consume su medicina, tienen que dejar a los niños fuera de su vista. Los padres o madres que poseen certificados de exención se ven forzados así a descuidar su deber de supervisión de manera regular, para no entrar en conflicto con las prescripciones de la Agencia Federal del Opio. O tienen que cumplir con su deber de supervisión sin cumplir las regulaciones para los pacientes de cannabis.

Conducir un coche

Este es un capítulo por sí solo, porque poco después de recibir su certificado de exención, muchos pacientes de cannabis tienen que pasarse por el organismo que expide los permisos de conducción para poner su capacidad para conducir a prueba. Y se aplican criterios mucho más estrictos al cannabis que a otros narcóticos, como por ejemplo el Valium o los opioides. Hasta ahora, muchas de las oficinas de permisos de conducir no aceptan pacientes que usan cogollos, debido a la “incapacidad de proporcionar una dosis exacta”, y exigen una conversión a preparados listos para usar. Si aun así sigues conduciendo, antes o después se considerará que conduces bajo la influencia de drogas, y volverás a correr el riesgo de estar cometiendo un delito.

Comprar legalmente en el extranjero

Si un paciente viaja a los Países Bajos, Colorado, España o Canadá, puede comprar cannabis legal o por lo menos tolerado en estos países. Pero incluso eso es teóricamente un delito y puede llevar a una investigación preliminar en el país de origen del paciente. Un delito cometido en el extranjero también puede procesarse y castigarse en Alemania. Pero no se ha castigado a nadie por comprar cannabis en un coffeeshop en Alemania durante mucho tiempo, a menos que el objeto de deseo no haya sido destruido, o haya sido encontrado durante un intento de importarlo, como le ocurrió en 2010 a un paciente de cannabis de Duisburg. La farmacia de este paciente no podía suministrarle cannabis legal, y el viaje esencialmente médico a Holanda terminó en que se presentaron cargos contra el paciente por tener cinco gramos de cannabis en la celda en la que estaba detenido.

Comprar de forma ilegal en Alemania

En el mercado negro alemán, un gramo de hierba cuesta entre siete y diez euros al norte del río Meno, mientras que, en el sur del país, es un poco más cara. Los pacientes que no pueden pagar los precios de la farmacia tienen que recurrir al mercado negro. Si te pillan con cogollos que no proceden de la farmacia, recibirás el mismo castigo que un paciente que cultiva cannabis él mismo. Sin embargo, a la persona afectada se le concede a veces un “estado justificado de emergencia”, es decir, un tipo de exculpación de segunda clase, que impide que reciba una sanción, pero no que su medicación sea incautada. Robert Strauss, que murió en 2015, poco después de la última medida opresiva, fue claramente acosado por la policía de Augsburgo (Baviera) que presentaba cargos contra él una y otra vez.

Cannabis medicinal y trabajo

A día de hoy, muchas empresas exigen a sus empleados pruebas de abstinencia. Como paciente de cannabis, o bien tienes que resolverlo antes de la prueba, confesar que eres paciente de cannabis o justificar tu consumo una vez que se haya realizado la prueba. El consumo medicinal también suele llevar a la terminación de los contratos de trabajo. El pasado año, un paciente luchó con éxito contra la pérdida de su empleo y obligó al formador a continuar con la formación. Al becario tuvieron que habilitarle una habitación extra para fumar. Después del veredicto, ambas partes decidieron dar por terminada su relación laboral amistosamente. El nuevo formador no tiene ningún problema con el consumo de cannabis medicinal en el trabajo.

Llevártelo al extranjero

Algunos pacientes pasan la medicación de contrabando, es decir, de manera completamente ilegal, cuando van de vacaciones y, dependiendo de su destino vacacional, se arriesgan a una multa o incluso una pena de prisión considerable. Otros tienen suerte y consiguen un formulario Schengen para “llevar narcóticos consigo dentro de la UE” de la Oficina Regional de Provisión Social responsable. Por desgracia, las numerosas autoridades sanitarias estatales de Alemania todavía tienen que tomar una postura clara al respecto. En la actualidad, depende un poco de donde vivas en Alemania en lo que respecta a si eres un paciente legal o un contrabandista de drogas ilegales cuando viajas.

Fumar en el lugar equivocado

Ahora existen regulaciones en la mayor parte de Alemania que especifican que los pacientes de cannabis también deben poder consumir cannabis fuera de sus propias cuatro paredes. Por regla general, en cualquier sitio en el que se pueda fumar cigarrillos, los pacientes de cannabis también deben poder tomar su medicación – pero no cerca de colegios o guarderías, ni “de manera ostentosa” y nunca delante de menores. Pero no todos los agentes de policía están familiarizados con estas regulaciones, y en Baviera, todavía no hay ninguna. Los pacientes que violan estas normas, o incluso los que las acatan, suelen enfrentarse a un despido. Algunos incluso reciben una carta del Instituto Federal de Medicamentos y Dispositivos Médicos, que se encargará de que su certificado de exención sea revocado en caso de reincidencia.

Procesamiento adicional del cannabis

También está estrictamente prohibido el procesamiento adicional. Se siguen permitiendo las infusiones de té, pero esto suele indicarse en el certificado de exención en la mayoría de los casos. En lo que respecta a las galletas, la postura legal ya no está muy clara, pero la extracción de los cogollos definitivamente no está permitida. Independientemente de que se extraiga hachís, cera o aceite, sólo pueden hacerlo con fines medicinales los laboratorios. En la actualidad, cobran a los pacientes 400 euros por extraer un recipiente de cinco gramos de cannabis Bedrocan, más el precio de los cogollos. Eso suma 480 euros por un gramo de extracción legal. Si la produces tú mismo a un coste inferior, estás cometiendo un delito.

En resumen: En Alemania, el temor al cannabis es tan grande que los enfermos crónicos están pagando el precio en forma de regulaciones completamente absurdas. Esta discrepancia sólo puede resolverse si el cannabis también se regula con fines recreativos. Así se evitará el uso indebido de sustancias, y el uso indebido del estado del paciente, más eficazmente que las numerosas y poco comprensibles regulaciones que sólo sirven para asegurarse de que el cannabis siga siendo una medicina que se elige como segunda o tercera opción, que además es inasequible para muchos.

Por Micha de Sensi Seeds

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