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Descubre la ruta del Dinafem Team por los cultivos de cannabis de la costa oeste de EEUU: de Oregón a California

Cuando los agricultores expertos en cannabis utilizan la naturaleza salvaje como campo de cultivo los paisajes resultantes son absolutamente mágicos. Cientos de plantas de la felicidad creciendo al aire libre entre montañas; respirando el oxígeno más puro; acariciadas por el sol de la costa oeste de Estados Unidos; y aromatizando los valles con sus intensos olores. El equipo de Dinafem hemos sido testigo de la espectacularidad de estos cultivos de cannabis en el Norte de California y el Sur de Oregón, gracias a la Southern Oregon Company.

A finales de octubre los campos de cultivo de cannabis ya están listos para cosechar en Oregón y California. Miles de plantas de marihuana firmes y frondosas lucen sus flores maduras en las extremidades listas para cortar y secar. El equipo de Dinafem no quisimos perdernos el espectáculo, así que no lo dudamos. Volamos hasta Seattle y recorrimos la costa Oeste de Estados Unidos desde el Sur de Oregón hasta la meca del cine, Los Ángeles, para visitar estas plantaciones de marihuana en todo su esplendor.

Pick up y carreteras de Secuoyas

Carretera entre secuoyas

La aventura cannábica implicaba 1.500 kms a recorrer en coche, muchas playas por explorar, miles de secuoyas que abrazar, cientos de pueblos por descubrir y, por supuesto, millones de flores que oler. Impacientes por explorar la tierra prometida, llenamos el depósito de las pick ups y pusimos rumbo a las montañas.

Para quienes llegamos de Europa, la magnitud de la geografía estadounidense cobra una envergadura muy diferente a la que estamos acostumbrados. Allí todo es a lo grande: las distancias, largas; los árboles, secuoyas en nuestro caso, altísimos; la naturaleza, exuberante y salvaje. Impresionados por las dimensiones descomunales de los paisajes, nos adentramos en carreteras flanqueadas por troncos interminables y emprendimos la aventura rodeados de majestuosas secuoyas.

Cogollos de marihuana volando sobre muros

Si bien es cierto que el tesoro más importante nos esperaba en los valles más altos, el camino hasta él no tuvo desperdicio. A un lado y a otro de las carreteras nos fueron asaltando largas vallas tras las cuales sobresalían compactas flores de marihuana buscando el sol. Ya al primer avistamiento de cultivo de marihuana quisimos detener la pick up para asomarnos sobre los muros y oler esos cogollos que veíamos desde el coche.

Pero nuestros anfitriones, divertidos, nos informaron que desde ese momento hasta el fin del trayecto el paisaje iba a ser ése todo el rato: cultivos de cannabis cercados a un lado y otro de la vía. “Así son Oregón y California, amigos”, nos informaron. Y tenían razón. Claro que, además de un paraíso para los amantes de la planta de la felicidad, el viaje tuvo otros atractivos y conocimos a personas que jamás olvidaremos.

Personajes singulares, naturaleza salvaje y pueblos de vaqueros

Artesanía Madera Secuoyas

Durante los kilómetros que salvamos, encontramos a un apasionado artesano de la madera, capaz de convertir las virtudes de las secuoyas en esculturas, mesas, percheros, sillas y cualquier objeto artístico decorativo que se os ocurra. En mitad de un bosque donde había instalado cabañas colgantes en algunos de los árboles, este veterano empleaba sus días en tallar a mano los troncos de las secuoyas y sacar de ellos las figuras más insospechadas.

No muy lejos de la residencia de este artista, encontramos unos lagos capaces de robarnos el sentido. Aguas cristalinas fluyendo a su antojo por las extensas llanuras fueron una parada obligatoria para descansar. A estas alturas ya habíamos normalizado la presencia de las secuoyas. Habíamos cesado, en este punto, de hacernos fotos con los brazos en cruz frente a los árboles. Pero al detenernos en estos enormes estanques naturales todo el equipo de Dinafem posamos para la foto. De vuelta a casa había que enseñar algo más que cogollos de marihuana a la familia…

También sacamos las cámaras cuando nuestros amigos calis nos llevaron a un pueblo de vaqueros. Sí, sí: una localidad al propio estilo western donde creímos que John Wayne iba a aparecer por alguna esquina en cualquier momento. Valga decir que la OG Kush pudo tener algo con ver con nuestra certeza de estar protagonizando una película del oeste, pero es que francamente aquella localidad era propia de una escena de “El llanero solitario”.

Como imaginaréis, la clásica genética californiana nos guió en esta aventura y fue una fiel compañera en este viaje. Cómo íbamos a perdernos por los paisajes increíbles del Oeste de Estados Unidos sin probar el humo de su criatura más preciada: la original OG Kush. Con esta variedad, precisamente, nos encontramos en un pueblo del Norte de California. Una localidad que sea seguramente el lugar más singular que jamás hayamos visitado. Era un pueblo cuyos jardines de las casas estaban sembrados de plantas de marihuana. Un pueblo de cultivadores: literalmente. Todos cultivaban y es que ¿para qué sembrar rosas pudiendo cultivar OG Kush?

Quemar rueda de todoterreno para acceder a los cultivos de cannabis más grandes de California

Entre escenarios de western, ciervos salvajes, una naturaleza arrolladora y personajes de leyenda nos acercábamos al gran tesoro: esas plantaciones enormes donde la marihuana no se cuentan por plantas, sino por árboles. Habíamos dejado Oregón atrás y los valles inaccesibles del Norte de California eran ahora nuestro objetivo.

Lo que encontramos en esas montañas fue sencillamente el espectáculo cannábico más exuberante jamás visto. Héctareas y hectáreas de cultivos de cannabis donde las plantas crecen ordenadamente, guiadas por el Trellising. Sin esta técnica de cultivo sería imposible obtener buenos resultados de las plantaciones. Porque cuando las ramas de las índicas y sativas no pueden soportar por sí solas el peso de los cogollos, son necesarias la guías horizontales y las jaulas verticales para mantener en pie las ramas.

Playas californianas y un poco de OG Kush

Playas California

Tocaba volver a casa, pero no íbamos a hacerlo sin relajarnos en los arenales que vemos en las películas. Nos relajamos por eso en Redwood State, que nos regaló unas puestas de sol de ensueño y unos colores mágicos. Nos gustó también conocer las míticas Santa Mónica, pasear por Sunset Boulevard, y una vez nos hicimos la foto con la estrella de Bob Marley estábamos listos para embarcar con muchos cannábicos recuerdos que compartir con todos vosotros.

¿Quieres conocer la espectacularidad de los paisajes cannábicos que visitamos? Te invitamos a explorarlos con nosotros en un click.

Playas California

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